Resumen
Las colectivas de mujeres y disidencias en México sostienen su participación política en línea frente a diversas amenazas, como la violencia digital, la discriminación algorítmica y las barreras de accesibilidad. Desde Hijas de Internet, con el apoyo de Fondo Semillas y como parte de la red Nuestras Redes Funcionan, documentamos cómo operan esas amenazas y con qué estrategias responden las colectivas en México.
Partimos del reconocimiento de que el espacio digital no es neutral. Reproduce las violencias y desigualdades que ya existen fuera de él, y las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial, amplifican estas amenazas. Para realizar este diagnóstico, usamos un enfoque mixto y situado, combinando una revisión documental de organizaciones de derechos digitales de la región, un cuestionario exploratorio con 11 respuestas de organizaciones con presencia en 18 estados del país y seis entrevistas a profundidad. Todas las colectivas entrevistadas utilizan alguna plataforma digital para su activismo.
Identificamos tres amenazas a la participación política digital: la violencia digital, la discriminación algorítmica y las barreras de accesibilidad. Ocho de cada 11 colectivas (72.7%) reportaron haber vivido algún tipo de violencia digital, siendo las expresiones discriminatorias su forma más frecuente. La discriminación algorítmica afectó a nueve de 11 (81.8%), sobre todo por reducción de alcance y shadowban. A esto se suman barreras de accesibilidad que excluyen de forma estructural a las personas con discapacidad, por falta de formatos accesibles y de compatibilidad con tecnologías de asistencia.
Frente a estas amenazas, las colectivas resisten. La seguridad digital y el autocuidado son la estrategia más usada (72.7%), seguida de las redes de apoyo (54.5%), compartiendo alertas y reportando cuentas de forma coordinada. Varias colectivas migran de plataformas, desarrollan sus propias aplicaciones, usan plataformas alternativas y fortalecen los encuentros presenciales para desafiar el algoritmo.
El espacio digital es un territorio en disputa que, muchas veces, obliga a las colectivas a elegir entre su seguridad y visibilidad. Salir de una plataforma es una forma legítima de autocuidado, pero el vacío puede ser ocupado por discursos discriminatorios y antiderechos. Esa consecuencia es responsabilidad de las plataformas que no garantizan condiciones para permanecer. Cambiarlas exige, entre otros esfuerzos, la formación en seguridad digital con enfoque interseccional, la accesibilidad digital como obligación de las plataformas, la transparencia y la rendición de cuentas sobre la moderación de contenidos, así como el financiamiento de la infraestructura tecnológica autónoma de la sociedad civil.
Hallazgos principales
Qué proponemos
- Formación en seguridad digital con enfoque interseccional.
- Accesibilidad digital como obligación de las plataformas.
- Transparencia y rendición de cuentas sobre la moderación de contenidos.
- Financiamiento de infraestructura tecnológica autónoma de la sociedad civil.
Autoras
Equipo de Hijas de Internet: Aranxa Bello Brindis, Alexandra García Verdugo, Luisa Fernanda Alfaro Luna, Monserrat López Pérez y Paloma Vázquez.
Esta investigación se realizó con el apoyo de Fondo Semillas, como parte de la iniciativa Nuestras Redes Funcionan – Digital Democracy Initiative (DDI) de la Alianza de Fondos de Mujeres y Feministas de América Latina y el Caribe. Forma parte de una colección de investigaciones nacionales y regionales sobre violencia facilitada por la tecnología.